Comienza con este desconocido una nueva sección llamada Malditos y Olvidados donde aparecerán algunos artistas que, aún teniendo algún éxito en su carrera, han caído en el olvido o bien artistas con una trayectoria marcada por la mala suerte o la desgracia. La gran mayoría de ellos no os sonarán o lo harán vagamente pero en algún momento de sus carreras rozaron el olimpo de la fama.
El primero en aparecer aquí es Clifton Davis, actor, cantante, pastor de iglesia y conocido (poco) por escribir una de las canciones más populares de los años 70 y 80, el hit «Never can say goodbye», canción que escribió a finales de los años 60 cuando era actor de reparto en algunos musicales de Broadway como «Hello dolly» (1969) o «Look to the lillies» (1970). La canción llegó a manos de los capos del sello Motown buscando posibles éxitos para su factoría y en principio iba a ser grabada por The Supremes pero acabó siendo plastificada por The Jackson 5 en 1971, convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos hasta el momento (vendieron más de 2 millones de copias del single).
Ese mismo 1971, otro grande del soul de entonces, Isaac Hayes, también interpretó la misma canción pero con el tono grave que él daba a sus interpretaciones vocales (a diferencia de la más aniñada de Michael Jackson). Pero si grande fue el éxito de los hermanos Jackson, más si cabe lo fue en 1974 la versión que Gloria Gaynor hizo del mismo tema en ya clave disco y que daría nombre también a su primer álbum un año después, «Never can say goodbye», uno de los primeros trabajos de música disco. Convertida la canción en un hit mundial las versiones han ido apareciendo por todas partes (Sonny Stitt, Backyard Heavies, Dennis Brown, Yazz, The Impact of Brass, Stars, Sonia & Nancy, las propias Supremes y hasta aquí en España llegaron versiones por parte de Paloma San Basilio con el título de «No puedes volver a mí» o La Década Prodigiosa) pero fue en 1987 cuando volvió de nuevo a lo alto de las listas de éxito de la mano de The Communards quienes la llevaron a su estilo hi-nrg.
Pero volvamos a su creador Clifton Davis quien seguro vive a sus 79 años feliz con las rentas que su canción (casi su única canción) le ha ido proporcionando durante todos estos años. Aunque siguió su carrera de actor en algunas otras obras (el musical Aladdin por ejemplo) y en pequeños papeles en televisión, su principal ocupación estos años ha sido su carrera en la Iglesia Baptista de la que es pastor (estudió teología en la universidad). Y por supuesto él mismo ha grabado su propia canción y se puede adquirir aquí.
Descubre más desde Rebuscando en las Cubetas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Pingback: Cántamela pero que la entienda (3) | Rebuscando en las Cubetas