Uno de los grupos más extraños, salvajes y capaces de todo fueron Throbbing Gristle, el grupo industrial y vanguardista que a finales de los 70 y principios de los noventa revolucionaron el concepto de actuación convirtiendo sus shows en performances donde el ruido, el sado, la provocación y la anarquía eran la base de su filosofía. Formados por Genesis P-Orridge, Chris Carter, Cosey Fani Tutti y Peter Christopherson en 1979 publicaron el que es considerado su mejor trabajo, «20 jazz funk greats», en el cual se incluía una inquietante canción, «Persuasion», que parece sacada de una maqueta mal grabada en la que se escuchan ruidos, gritos de fondo, elementos disonantes y una letra con una enorme carga sexual dominante.
En 1993, en plena explosión de la electrónica, la cantante Billie Ray Martin (una de mis favoritas) del grupo Electribe 101 se encuentra comenzando una carrera en solitario tras la disolución del grupo inglés. Pone su voz al servicio de otros músicos de techno y trance como Datura y graba junto al dúo Spooky del sello Guerilla una versión en la que se mantiene ese elemento inquietante pero en el que el rol dominante de la letra pasa a una mujer, todo bajo un colchón electrónico en un medio tiempo y con la espectacular voz de la cantante alemana, un portento de la naturaleza.
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