Hoy 8 de abril cumple 34 años ya el primer álbum del grupo Massive Attack, aquel «Blue Lines» que abrió el universo a un nuevo género (brillante entonces, manido con el tiempo) llamado trip-hop. Aquel disco, una joya de finales del Siglo XX, se publicó en una época bastante tumultuosa pues coincidió con la primera Guerra del Golfo tras la invasión de Kuwait por parte de la Irak de Shadam Huseim y la intervención posterior de Estados unidos con George Bush al frente (¿alguien recuerda aquellas invisibles armas de destrucción masiva?). Con semejante panorama los medios ingleses (tan beatos ellos) empezaron a autocensurarse evitando palabras relacionadas con la guerra y precisamente el nombre del grupo de Bristol no dejaba mucha duda. Por ese motivo el manager del grupo les aconsejó acortar y censurar temporalmente su propio nombre a la hora de publicar el álbum, quedando unicamente como Massive, algo que Robert Del Naja, uno de los miembros fundadores, siempre se arrepintió de haber aceptado.
El emblema de este «Blue Lines» fue sin duda la canción «Unfinished Sympathy» con la voz de una entonces desconocida Shara Nelson (con la que más tarde romperían relaciones por diferencias creativas y de ego, aprovechando ella para lanzar una breve carrera en solitario). Otra curiosidad es que en la grabación de este tema se utilizó una orquesta de 40 músicos porque las cuerdas sintéticas que habían pensado no quedaban bien. Johnny Dollar, uno de los productores, contactó con otro productor a través del cual grabaron las cuerdas definitivas con la orquesta en los famosos estudios Abbey Road. Cinco tomas necesitaron para conseguir el resultado final cosa que encareció mucho los costes de producción, tanto que uno de los miembros de Massive Attack tuvo que vender su coche para pagar ese sobrecoste. Bendita la hora.
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