Cuando todo parecía perdido para el trío que dio origen al boom del trip-hop, tras un parón de 11 años desde la publicación de su segundo álbum, Portishead regresaron con un álbum fascinante, orgánico y alejado de un estilo que acabaron repudiando. Geoff Barrow, uno de los miembros, mencionó que la banda enfrentó una sequía creativa y luchó por encontrar un repertorio que los complaciera, desechando hasta dos posibles versiones de un repertorio que no les acababa de satisfacer. A la tercera tentativa fue cuando apareció «Third», un disco en el que se caracteriza por el sonido orgánico (instrumentos reales, grabación abandonando ordenadores) y por jugar con estilos alejados de ese sonido comercial en el que se convirtió el trip-hop y coqueteando con el krautrock, la música experimental o el jazz.
Tras vivir una época de gran éxito, Portishead se vieron atrapados y vacíos con algo con lo que se habían quemado, un estrés que les llevó a cancelar el final de su gira por problemas de salud de la cantante Beth Gibbons. «Éramos juguetes rotos, estaba emocionalmente destrozado y no quise saber nada de la música durante dos años» comentaba Barrow en una entrevista. A partir de ahí surgió el calvario de encontrar la inspiración para crear algo nuevo y romper con su pasado. Un proceso de casi 8 años en el que produjeron algunos trabajos y realizaron alguna banda sonora mientras llegaba la luz y por fin, un 28 de abril de 2008 se publicaba el hasta ahora último disco de Portishead.
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